VENTANAS A LA EDUCACIÓN

16 octubre 2006

El pobre rendimiento académico: ¿a quién debemos culpar?

La Ley “No Child Left Behind”, en la búsqueda de indicadores de calidad, ha colocado en las escuelas la responsabilidad de recopilar información y medir, de forma sistemática, el aprovechamiento académico de los estudiantes, ésto con el propósito de determinar su efectividad y la de los maestros. Hasta ahora, los resultados no han sido alentadores: las Pruebas Puertorriqueñas (PPAA) han reflejado un bajo aprovechamiento de los alumnos en las materias de español, matemáticas e inglés. Por ejemplo, en el área de español (año 2004-05), aproximadamente el 37% de los alumnos de tercer grado están bajo el nivel de dominio. Esta situación parece agravarse según nos movemos a otros grados: el 55% de los alumnos en el sexto grado y el 47% de los alumnos en el undécimo demostraron tener un pobre dominio de las competencias evaluadas en la misma área.


Es impresionante, además, que unas 70 escuelas han sido clasificadas bajo “Plan de Mejoramiento”, algunas de ellas, incluso, por quinto y sexto año consecutivo. En estos momentos, se habla de examinar la preparación académica de los maestros. Incluso, hay quienes pintan el cuadro un tanto gris, ya que son muchos los egresados de los 32 programas de Educación en el país que no logran aprobar la Prueba de Certificación de Maestros (PCMAS).

En los foros, tanto locales como de los Estados Unidos, todos se preguntan: ¿a quién debemos culpar por el bajo aprovechamiento académico de los alumnos? Aquellos que creen en las estadísticas alegan que el problema radica en la pobre preparación de los maestros. En Puerto Rico, para el año 2003, de un total de 41,209 maestros, 746 (1.8%) tenían un Grado Asociado o menos; 34,100 (82.7%) tenían Bachillerato; 6,300 (15.3%), Maestría, y 63 (0.2%), Doctorado. ¿Serán ellos los culpables del pobre rendimiento académico de los alumnos? Otros, escépticos y críticos de la confianza excesiva dada a las estadísticas, indican que el problema es más complejo y que antes de acusar a los maestros debemos entender lo complicado que es el asunto. Señalan, además, que el uso de las pruebas estandarizadas como indicador de la calidad de las escuelas o de los maestros es incorrecto, ya que éstas no pueden medir, de forma precisa y válida, todo lo que sabe y aprende un estudiante. Argumentan que deberíamos examinar otros indicadores —como la creatividad, las destrezas de pensamiento, la habilidad para colaborar y solucionar problemas— antes de determinar la efectividad de los maestros. Para otros, el problema radica en los padres y las madres, que han perdido la confianza en la escuela; por ende, los alumnos no se esfuerzan lo suficiente por aprender. Otros lo atribuyen al desfase que existe entre el conocimiento que se enseña en las facultades de educación y la realidad de las escuelas. Para éstos, las universidades a cargo de la formación de maestros se concentran en impartir un conocimiento que presenta un mundo idealizado sobre la escuela, que incapacita al futuro maestro a conocer y buscar soluciones a los verdaderos problemas. Asimismo, sugieren que los profesores universitarios deberían regresar a las escuelas para conocer mejor la realidad y atemperar el conocimiento a las vivencias de la escuela pública. Por último, hay quienes creen que los administradores cargan parte de la responsabilidad, por no tener las competencias de liderazgo necesarias para solucionar los múltiples problemas que enfrentan las escuelas, motivar a los maestros en la búsqueda de soluciones para mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje y devolver a los padres la confianza en el sistema.

El problema de la calidad de las escuelas y los maestros es grave y complejo. ¿A quién debemos culpar (si es que, en realidad, debemos culpar a alguien)? ¿Qué opinan ustedes? ¿Qué soluciones propones para construir una mejor escuela, ofrecer una mejor calidad de vida a nuestros alumnos, propiciar un mejor aprovechamiento académico? ¿Qué cambios sugieres a los programas de preparación de maestros, a los administradores, a los maestros en servicio, a los padres y a las madres, al sistema educativo? ¡Atrévete! Comparte tus ideas en este foro.