El pobre rendimiento académico: ¿a quién debemos culpar?
La Ley “No Child Left Behind”, en la búsqueda de indicadores de calidad, ha colocado en las escuelas la responsabilidad de recopilar información y medir, de forma sistemática, el aprovechamiento académico de los estudiantes, ésto con el propósito de determinar su efectividad y la de los maestros. Hasta ahora, los resultados no han sido alentadores: las Pruebas Puertorriqueñas (PPAA) han reflejado un bajo aprovechamiento de los alumnos en las materias de español, matemáticas e inglés. Por ejemplo, en el área de español (año 2004-05), aproximadamente el 37% de los alumnos de tercer grado están bajo el nivel de dominio. Esta situación parece agravarse según nos movemos a otros grados: el 55% de los alumnos en el sexto grado y el 47% de los alumnos en el undécimo demostraron tener un pobre dominio de las competencias evaluadas en la misma área.

Es impresionante, además, que unas 70 escuelas han sido clasificadas bajo “Plan de Mejoramiento”, algunas de ellas, incluso, por quinto y sexto año consecutivo. En estos momentos, se habla de examinar la preparación académica de los maestros. Incluso, hay quienes pintan el cuadro un tanto gris, ya que son muchos los egresados de los 32 programas de Educación en el país que no logran aprobar la Prueba de Certificación de Maestros (PCMAS).
En los foros, tanto locales como de los Estados Unidos, todos se preguntan: ¿a quién debemos culpar por el bajo aprovechamiento académico de los alumnos? Aquellos que creen en las estadísticas alegan que el problema radica en la pobre preparación de los maestros. En Puerto Rico, para el año 2003, de un total de 41,209 maestros, 746 (1.8%) tenían un Grado Asociado o menos; 34,100 (82.7%) tenían Bachillerato; 6,300 (15.3%), Maestría, y 63 (0.2%), Doctorado. ¿Serán ellos los culpables del pobre rendimiento académico de los alumnos? Otros, escépticos y críticos de la confianza excesiva dada a las estadísticas, indican que el problema es más complejo y que antes de acusar a los maestros debemos entender lo complicado que es el asunto. Señalan, además, que el uso de las pruebas estandarizadas como indicador de la calidad de las escuelas o de los maestros es incorrecto, ya que éstas no pueden medir, de forma precisa y válida, todo lo que sabe y aprende un estudiante. Argumentan que deberíamos examinar otros indicadores —como la creatividad, las destrezas de pensamiento, la habilidad para colaborar y solucionar problemas— antes de determinar la efectividad de los maestros. Para otros, el problema radica en los padres y las madres, que han perdido la confianza en la escuela; por ende, los alumnos no se esfuerzan lo suficiente por aprender. Otros lo atribuyen al desfase que existe entre el conocimiento que se enseña en las facultades de educación y la realidad de las escuelas. Para éstos, las universidades a cargo de la formación de maestros se concentran en impartir un conocimiento que presenta un mundo idealizado sobre la escuela, que incapacita al futuro maestro a conocer y buscar soluciones a los verdaderos problemas. Asimismo, sugieren que los profesores universitarios deberían regresar a las escuelas para conocer mejor la realidad y atemperar el conocimiento a las vivencias de la escuela pública. Por último, hay quienes creen que los administradores cargan parte de la responsabilidad, por no tener las competencias de liderazgo necesarias para solucionar los múltiples problemas que enfrentan las escuelas, motivar a los maestros en la búsqueda de soluciones para mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje y devolver a los padres la confianza en el sistema.
El problema de la calidad de las escuelas y los maestros es grave y complejo. ¿A quién debemos culpar (si es que, en realidad, debemos culpar a alguien)? ¿Qué opinan ustedes? ¿Qué soluciones propones para construir una mejor escuela, ofrecer una mejor calidad de vida a nuestros alumnos, propiciar un mejor aprovechamiento académico? ¿Qué cambios sugieres a los programas de preparación de maestros, a los administradores, a los maestros en servicio, a los padres y a las madres, al sistema educativo? ¡Atrévete! Comparte tus ideas en este foro.

Es impresionante, además, que unas 70 escuelas han sido clasificadas bajo “Plan de Mejoramiento”, algunas de ellas, incluso, por quinto y sexto año consecutivo. En estos momentos, se habla de examinar la preparación académica de los maestros. Incluso, hay quienes pintan el cuadro un tanto gris, ya que son muchos los egresados de los 32 programas de Educación en el país que no logran aprobar la Prueba de Certificación de Maestros (PCMAS).
En los foros, tanto locales como de los Estados Unidos, todos se preguntan: ¿a quién debemos culpar por el bajo aprovechamiento académico de los alumnos? Aquellos que creen en las estadísticas alegan que el problema radica en la pobre preparación de los maestros. En Puerto Rico, para el año 2003, de un total de 41,209 maestros, 746 (1.8%) tenían un Grado Asociado o menos; 34,100 (82.7%) tenían Bachillerato; 6,300 (15.3%), Maestría, y 63 (0.2%), Doctorado. ¿Serán ellos los culpables del pobre rendimiento académico de los alumnos? Otros, escépticos y críticos de la confianza excesiva dada a las estadísticas, indican que el problema es más complejo y que antes de acusar a los maestros debemos entender lo complicado que es el asunto. Señalan, además, que el uso de las pruebas estandarizadas como indicador de la calidad de las escuelas o de los maestros es incorrecto, ya que éstas no pueden medir, de forma precisa y válida, todo lo que sabe y aprende un estudiante. Argumentan que deberíamos examinar otros indicadores —como la creatividad, las destrezas de pensamiento, la habilidad para colaborar y solucionar problemas— antes de determinar la efectividad de los maestros. Para otros, el problema radica en los padres y las madres, que han perdido la confianza en la escuela; por ende, los alumnos no se esfuerzan lo suficiente por aprender. Otros lo atribuyen al desfase que existe entre el conocimiento que se enseña en las facultades de educación y la realidad de las escuelas. Para éstos, las universidades a cargo de la formación de maestros se concentran en impartir un conocimiento que presenta un mundo idealizado sobre la escuela, que incapacita al futuro maestro a conocer y buscar soluciones a los verdaderos problemas. Asimismo, sugieren que los profesores universitarios deberían regresar a las escuelas para conocer mejor la realidad y atemperar el conocimiento a las vivencias de la escuela pública. Por último, hay quienes creen que los administradores cargan parte de la responsabilidad, por no tener las competencias de liderazgo necesarias para solucionar los múltiples problemas que enfrentan las escuelas, motivar a los maestros en la búsqueda de soluciones para mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje y devolver a los padres la confianza en el sistema.
El problema de la calidad de las escuelas y los maestros es grave y complejo. ¿A quién debemos culpar (si es que, en realidad, debemos culpar a alguien)? ¿Qué opinan ustedes? ¿Qué soluciones propones para construir una mejor escuela, ofrecer una mejor calidad de vida a nuestros alumnos, propiciar un mejor aprovechamiento académico? ¿Qué cambios sugieres a los programas de preparación de maestros, a los administradores, a los maestros en servicio, a los padres y a las madres, al sistema educativo? ¡Atrévete! Comparte tus ideas en este foro.
Este espacio ofrece la oportunidad de presentar, discutir, analizar y debatir asuntos actuales de la educación.
9 Comments:
Martes 17 a las 4 pm en el anfiteatro 4 de la Facultad de Educación se llevará la defensa de tesis acerca del tema, por el estudiante de maestria en el programa de INEVA Juan P. Vázquez Pérez. Invito a todos los interesados.
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Anónimo, at 17/10/06 3:25 PM
Los culpables somos todos y no es don nadie. Desde mi punto de vista cada uno debe sentir culpa al examinar sus prácticas, su ejecutoria como maestro. Cada uno puede aportar más. Hay que dedicar un momento a examinar en qué debo mejorar para aportar mejor en la educación. Sin embargo, este proceso en soledad es difícil, frustrante y doloroso. Tomar espacios para reflexionar en colectivo es más productivo y nos apodera mejor. Recomiendo comenzar juntos a ver qué podemos hacer mejor en nuestros centros de trabajo.
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Frances Figarella, at 30/10/06 8:05 PM
Se debe a que antes de coger estas pruebas de aprovechamiento, los estudiantes preguntan si vale nota. Como no vale nota, las hacen en 10 o 15 minutos adivinando. Si el maestro dice que vale nota la directora sale a protegerle las notas a los vagos esos. ¿A quién le conviene eso? Al gobierno, pues se interpreta como que los maestros no sirven para nada y que hay que privatizar las escuelas para robarse el dinero.
Lo que deben hacer es que si los estudiantes no pasan las pruebas esas pues que tampoco pasen de grado por que "el que no trabaje, que no coma".
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Anónimo, at 21/12/06 6:20 PM
La educacion de nuestro es asunto de todos. El maestro de vocación es el que realmente hará la diferencia. Pero será necesaria la colaboración de padres, maestros, materiales, equipo de alta tecnología para alcanzar las metas. El día que los padres, estudiantes, maestros y toda persona interesada en contribuir con una educación de excelencia, entienda que nuestros niños son el futuro de nuestro país y se comprometan a dar lo mejor, nuestro sistema de educación pública cambiará.Los maestros biblioteacrios somos agentes de cambio,listos para ser integrarnos en ésta encomienda. Reflexionen en esto.
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Anónimo, at 31/12/06 7:47 PM
Entiendo que todos somos culpables pero el maestro es el menos culpable ya que muchas veces recibe ordenes de un DE que no sabe absolutamente nada en como aprenden sus estudiantes. Que se la pasan contratando personal que no sabe como trabajan las escuelas. Si al menos se le diera la oportunidad a los maestros de decir porque sus estudiantes estan flojos en algunas materias, entonces se puede arreglar la situación. Habemos muchos maestros con grandes visiones, y tenemos resultado pero nadie nos quiere escuchar. Y nuestros estudiantes pueden dar mucho mas si se tiene fe en ellos y se planifica una clase para enseñar y no para cubrir material.
Sylvia Hernandez
Premio presidencial en matemáticas
2005
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Anónimo, at 29/1/07 12:32 PM
Creo que la juventud puertorriqueña ha sido tremendamente influenciada por las ondas de choque que genera una sociedad convulsa como la nuestra. Nuestros estudiantes, tal vez de manera inconsciente, han trazado una ruta de vida orientada hacia los bienes materiales, la gratificación instantánea y las actividades que les estimulen sensorialmente para escapar de un entorno nacional viciado por la política y el sensacionalismo de los medios de comunicación. Estas nuevas generaciones, con sus pobres destrezas de reflexión y ausencia de conocimiento, al parecer seleccionan la distancia más corta entre la idea del éxito (autos, ropa, celular, fama…) y el rigor de cultivar su intelecto como herramienta indispensable para al menos poder explicarnos nuestra insular visión de mundo. Se han adaptado al ruido estridente, a temas musicales que apelan a lo inmediato, a la denuncia, la urgencia del sexo, la violencia y la fragilidad del amor o la amistad. Adoran las pantallas de TV gigantes, el cine, el colorido, la imagen, la velocidad. Algunos maestros se ven a si mismos como “predicadores en el desierto”. La profundidad de esta brecha es considerada por muchos como inmensa, insalvable en el peor de los escenarios. Muchos de nuestros alumnos aborrecen la lectura de novelas y textos académicos, la reflexión profunda o la interpretación simbólica del mundo que les rodea pues no cuentan con las referencias para entender las materias de estudio que a sus maestros les resultan relevantes. Nuestros jóvenes estudiantes son, desde mi punto de vista, victimas de nuestro propio descuido. Mi única esperanza es que algún día deberán de regresar a buscar el conocimiento para sobrevivir. La ignorancia es demasiado cara y lamentablemente muchos de ellos se confrontarán tarde o temprano con esa ineludible realidad. ¿Soluciones? Las únicas que se me ocurren parten de un país autónomo, independiente y responsable de su propio destino y ese futuro como punto de partida a la solución de estos graves problemas cada vez se aleja más y más…
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Pedro L. Cartagena, at 29/1/07 3:56 PM
¿Que valor le encontramos al conocimiento, si ya todo nos lo dan, sin permitirnos expresarnos y opinar?
Los cambios duelen pero son necesarios. Si cambiamos nuestra manera de pensar hacia lo que pueden dar nuestros estudiantes, cambiaremos nuestras actitudes y nuestra forma de tratarlos. Creo que de esta forma estarán mas motivados para trabajar, ya que hay alguien que cree en ellos.
Yo fui estudiante y ahora estoy estudiando para maestra. !Que mucho nos hablan de que esta carrera no es facil y no vale la pena! Puede ser que estemos mal enfocados. No enseñemos por enseñar, hagamoslo para que los estudiantes sientan placer en aprender. Es la unica manera para que aprendan, cuando ellos sientan la necesidad de hacerlo. Mientras no le encuentren el sentido, no lo harán.
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Isaris, at 26/2/07 2:42 PM
En este grupo de discusion siento que ahi mucha frustracion. No hay que buscarcar culpables, ni soluciones faciles porque no la hay. Es una sola cosa... ayudar a mejorar lo que esta sucediendo. Menos quejas.
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Anónimo, at 30/3/07 11:52 AM
mayo 13, 2007 Arroyo, PR, la culpa del deterioro de la calidad educativa es del mismo estudiante (no todos) que no realiza sus asignaciones, lo relizan cuando quiere y pobre que no se puede evaluar para una nota, porque le interesan más el libertinaje que los estudios y la manipulación que tiene con sus padres (no generalizo). También nuestro gobierno firmando leyes para que estos tengan una defesa. Es hora de que todos realicemos nuetra parte.
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Anónimo, at 12/5/07 1:05 PM
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